VILFREDO PARETO (1848 - 1923)

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"Al fin llegamos a la personalidad eminente de Pareto. Si, siguiendo a sus discípulos, hablamos de una época paretiana, debemos datarla a partir de 1900, cuando empezó a definir una posición y a formar una escuela propia, como antes hemos hecho notar. Como todas las escuelas genuinas ésta tuvo un núcleo, aliados o simpatizantes, y una esfera exterior de influencia. Muchos autores quedaron comprendidos en cada uno de estos círculos. Pero si tomamos los ejemplos de economistas italianos que, entonces o después, alcanzaron fama internacional, advertimos que los partidarios ortodoxos —los que formaron el "núcleo"— representaban una pequeña minoría. Yo creo que los nombres de Amoroso, Bresciani-Turroni, Del Vecchio,Einaudi, Fanno, Gini, de Pietri-Tonelli, Ricci, surgirán en la mente de todos cuantos conocen la situación científica del periodo comprendido entre los años 1910 y 1940. De éstos solamente Amoroso y de Pietri Tonelli pertenecen al núcleo de la escuela paretiana. Einaudi y sus alumnos permanecieron totalmente alejados y acotaron su propio campo. Y todos los demás fueron, en el mejor de los casos, "Aliados o simpatizantes" en el sentido de que reconocieron la personalidad eminente de Pareto, y se dejaron influir por él en determinadas cuestiones, aunque, fundamentalmente, siguieron su propia ruta; tal vez la palabra "aliados" es demasiado fuerte. Para valorar la esfera internacional de influencia de Pareto, el lector debe distinguir cuatro cosas diferentes. En primer lugar, la sociología de Pareto tuvo un verdadero éxito en el campo internacional y, en un corto periodo en el curso de los 1930, establecieron la limitada moda paretiana que ya hemos visto aparecer en los Estados Unidos. En segundo lugar, la famosa Ley de Pareto de la distribución (estadística) de ingresos despertó mucho interés y provocó muchas críticas, la mayor parte de ellas hostiles, en todo el mundo. En tercer lugar, Pareto, como [94] economista "puro" se hizo una figura familiar en Inglaterra y en los Estados Unidos cuando Alien y Hicks desarrollaron su teoría del valor (enfoque de la curva de indiferencia, véase más adelante, apéndice al cap. 7), reconociendo generosamente cuanto le debían. Esto sucedió solamente, sin embargo, en los años 1930. En cuarto lugar, el resto de la economía de Pareto siguió siendo prácticamente desconocida en los países germánicos, excepto alguna crítica adversa de su teoría del monopolio, especialmente en Alemania. Las cosas resultaron más favorables para Pareto en Francia (pero no antes del final de los años 1920), cuando Bousquet auspició su doctrina, y cuando Divisia y Pirou dieron cuenta de ella.

El marqués Wilfredo Pareto (1848-1923), hijo de padre genovés y de madre francesa, hizo la carrera de ingeniero que ejerció en su primera juventud. Esto significa algo más que la formación básica en el campo de las matemáticas que tal carrera supone. Su gran talento se remontó muy por encima de la esfera de acción de las ciencias aplicadas para penetrar en el dominio de los conceptos puros de tipo absolutamente general; pocas personas pueden haberse dado cuenta con la misma claridad que él, de que, en último término, todas las ciencias exactas o partes de la ciencia no son fundamentalmente más que una. Su interés por la teoría económica, revelado desde la primera fase de su vida, aparece en un discurso pronunciado en 1877 en la Reale Accademia dei Georgofili, sobre la lógica de la "nueva escuela económica". Pero es todavía más notorio su interés, manifestado también muy pronto, en el campo de la política económica. Esto requiere un comentario, porque la influencia legítima de Pareto ha quedado reducida por la aversión que manifestaron respecto a su política no pocos de sus lectores: éstos lo consideraban (en todo caso hasta la aparición de su sociología general, Trattato di Sociología genérale , en 1916) un liberal a ultranza, carente de sentido crítico, inspirado en el laissez-faire. Pero su liberalismo económico y político era de tipo peculiar y su raíz era peculiar también. Fue una personalidad de vigorosas pasiones, de las que efectivamente impiden a un hombre ver más que un aspecto de un problema político, o lo que es lo mismo, de una civilización. Esta actitud se vio reforzada más que atenuada por su sólida cultura clásica que le familiarizó con el mundo antiguo tanto como con su propia Italia y con Francia; el resto del mundo apenas existía para él. Y, observando con ira apasionada la conducta de los políticos rectores de las democracias liberales francesa e italiana, fue indignado y desesperado, empujado hacia una actitud anti-estatista que, como los acontecimientos habían de revelar, no cuadraba con él realmente. Agreguemos a esto que al mismo tiempo fue (como Marx) producto de la civilización que odiaba y, por lo tanto (también como Marx) un positivista y un laico, y así se comprenderá la superficie liberalista de sus primeras obras.

Tenía 45 años cuando salió de Italia y cuando abandonó la práctica de los negocios para hacerse cargo de la cátedra de Lausana que había aceptado para ocupar la vacante dejada por la jubilación de Walras. Una salud precaria y su adquisición por herencia de una fortuna que le permitió vivir decorosamente determinaron su propia jubilación, a una edad relativamente temprana, se retiró a Céligny en las riberas del lago de Ginebra, donde durante los [95] casi 20 años de trabajo concienzudo y asiduo que le quedaban, dispuso de tiempo libre suficiente para dar la medida cabal de la talla de su genio y sus ambiciones intelectuales. Allí se hizo viejo el "pensador solitario de Céligny", quien era visto con cierto temor, como solía mirarse a los sabios de la antigüedad. Vale la pena hacer notar el hecho interesante de la gran influencia ejercida por un hombre que vivió en una voluntaria aunque acogedora reclusión en una casa sombría llena de gatos (de aquí que se le conociera con el nombre de Villa Angora) que por aquel entonces no se consideraba deseable visitar.

Si ahora descartamos su sociología y la Ley de Pareto, la indudable grandeza de su obra es tan difícil de definir como es difícil indicar sus raíces. Ferrara y otros, Cournot entre ellos, tal vez proporcionaron sugestiones, pero su obra, tal como se modeló en Lausana cuando en la primera época se dedicó plenamente a la economía analítica, está hasta tal punto arraigada en el sistema de Walras, que mencionar otras influencias sólo puede servir para inducir a desorientaciones. Para los no teóricos esto dice menos de lo que debía, porque la teoría de Pareto flota en el campo de una sociología, de una filosofía y de una metodología, que no simplemente son distintas, sino diametralmente opuestas a las ideas de Walras. Pero como teoría pura, la de Pareto es walra-siana, tanto en su aspecto fundamental como en la mayor parte de los detalles. Nadie negará esto, por supuesto, de la obra de Pareto hasta 1900 que se centra en el Cours d'economie politique (1896-97). Éste es simplemente un brillante tratado walrasiano. Posteriormente Pareto descartó la teoría walrasiana del valor y basó su propia teoría en el aparato de la curva neutral inventada por Edgeworth y perfeccionada por Fisher. Revisó también la teoría de la producción y de la capitalización, de Walras, y abandonó la doctrina de éste en cuestiones monetarias y otras cuestiones, agregando varios aspectos elaborados por él. El nuevo sistema lo presentó en el Manuale di economía politica (1906) cuyo apéndice de matemáticas apareció notablemente mejorado en la versión francesa ( Manuel , 1909). Pero incluso el Manuel —siempre prescindiendo de la sociología— no es otra cosa que la reproducción de la obra de Walras, como puede demostrarse comparando los modelos exactos de ambos autores. La reproducción se hizo, sin embargo, con tal vigor y brillantez que resultó algo que puede considerarse una nueva creación, aunque de ésta pueden establecerse diversas deducciones: no existen cuestiones importantes en las que el sistema de Walras siguiera siendo superior. El reconocimiento de la calidad de su creación no excusa la actitud menos que generosa de Pareto hacia la doctrina de Walras de la que él mismo se situó a una distancia mayor de la que realmente era necesario."



Fuente: SCHUMPETER, Joseph A. 1975. Historia del análisis económico. Parte Cuarta: del año 1870 al año 1914 (y después) (México D.F.: Fondo de Cultura Económica, pp. 92-96). Los números entre corchetes corresponden a la paginación original.
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Puede consultar textos de y sobre Vilfredo Pareto en los siguientes enlaces:


Pareto, Vilfredo: I. Aportaciones a la Economía (Allais Maurice); II. Aportaciones a la sociología (Talcott Parsons); en Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales

Entorno a las crónicas de Vilfredo Pareto (Tommaso Giacalone-Monaco)

Eficiencia, Justicia y Política en el sentido de Pareto (Philip Kitzberger)


LIBROS DE VILFREDO PARETO:
Descargue en este link el "Manual de Economía Política" de Vilfredo Pareto

Descargue en este link el libro "Forma y Equilibrio Sociales", compuesto por extractos del "Tratado de Sociología" de Vilfredo Pareto



Responsables: Oscar Alejandro y Edgar Alberto
Documentos del Semillero sobre Pareto:

Citas del "Manual de Economía Política"